domingo, 6 de octubre de 2013

El #gobierno abierto y la compleja tarea de defender el #derecho a ser conflictivo - #opengovernment



Asumiré que un gobierno abierto son dos cosas y una a la vez: (a) un gobierno sin restricciones, o sea abierto, y un gobierno electrónico (e-government). De lo segundo ya se ha escrito mucho y muy bien. De lo primero, se habla lo preciso pues realmente es un tema complejo y por lo mismo aporto un breve alcance al derecho a ser conflictivo. El derecho a ser conflictivo lo encontré en una entrevista a Salman Rushdie, y aquí lo extrapolo y sitúo en el contexto de lo que es un gobierno abierto.

  • Gobierno abierto es apelar a emociones, pues se habla de casi un sistema ideal de participación ciudadana. Un sistema donde los ciudadanos, cualquier persona, puede participar, opinar, escrutar acerca de todo lo que hace un gobierno.    
  • Gobierno abierto es un imperativo de carácter político en el sentido de pertenecer y ser responsabilidad de todos, y que se sostiene en un cambio cultural que parte desde el espacio individual (si hay ganas, deseos y es preferible a otras opciones).
  • Gobierno abierto se sustenta en las TIC, pero va más allá de lo tecnológico, de hecho supera al gobierno electrónico (e-government) y la e-administración.
  • Gobierno abierto es el resultado sinérgico organizacional de unir patrones y tendencias como OpenData y Gobierno 2.0, dentro de la esfera de lo que es el buen gobierno. 

En suma, Gobierno Abierto es re-pensar la relación entre gobierno y ciudadano, donde ya no se trata de dar voto a la persona, sino que cualquier ciudadano, sea o no votante, puede ahora co-participar del gobierno. Y esta co-participación pasa por ampliar la libertad de expresión. Y, por lo mismo, implica arriesgarse a aceptar y dar espacio a lo conflictivo.

Vamos por partes. Expondré casos de los últimos años que muestran cómo ciudadanos han actuado aprovechando estos espacios de libertad de expresión, y cómo los gobiernos se han visto lanzados a complejas situaciones de aceptar o rechazar esta nueva forma de libertad de expresión. Aclaro que estos casos en algunos casos son legales y otros no tanto. Acoto que presento los casos como resultados de tipos de derecho que pongo bajo mi completa responsabilidad con el fin de acercarnos al derecho a ser conflictivo.  


Por supuesto podemos cuestionar cada derecho o podríamos decir que estos derechos abren a riesgos o que hay otros tipos de derechos. Pero no deseo entrar en este debate que seguramente será bien tratado por personas más preparadas. Apunto aquí a que un gobierno abierto debe estar atento a que esto puede ocurrir y que nadie puede hablar de gobierno abierto sin saber que se enfrentará a cosas que lo gustan. 

Y aquí es donde aparece el derecho a ser conflictivo. El derecho a ser conflictivo es el derecho a ser incómodo, a ser un troublemaker, a decir lo que no gusta. Y ante este nuevo fenómeno, es claro que el gobierno abierto debe re-crear lo que se entiende por libertad de expresión, pues estos derechos aparecen, se masifican, se viralizan, se hacen frecuentes, son incontrolables en internet, y aumentan en volumen. Salman Rushdie, esto lo refleja muy bien cuando nos recuerda la máxima "No me gustan tus ideas, pero daría mi vida para que puedas expresarlas", lo cual no lleva a preguntarnos: ¿Cuántos gobiernos estarían dispuestos a cumplir esta máxima?

Por lo tanto, el gobierno abierto, con la frescura de ideas y emociones que aporta, debe tener presente que cualquier gobierno y gobernante debe respetar y defender el derecho a ser conflictivo ... nadie dijo que esto fuera sencillo, ni tampoco que apostar por un gobierno abierto implique aceptar tan fácilmente está máxima, y menos que cumplirla esté en algún plan de gobierno.  


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Referencias:




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