domingo, 23 de junio de 2013

Las TIC han cambiado la relación entre personas y profesionales: la otra mirada entre paciente y médico #ehealth #ICT


Esta nota comenta cómo Internet ha alterado la relación entre médico y paciente teniendo presente que la información era una base de equilibrio de poder entre diversos tipos de actores. Con Internet, el control y poder que da la información, cambio el equilibrio de poder entre relaciones basadas en el poder del conocimiento, como por ejemplo: maestro-aprendiz, consultor-cliente, o gobierno-ciudadano. Antes, en todos los casos indicados, dentro de estas relaciones, el primer actor estaba en cierta ventaja ante el segundo actor, ahora, no tanto.   


Internet y las nuevas relaciones de poder en la relación paciente-médico.

Internet ha permitido que "cualquier hijo de vecino" pueda acceder a la información que requiera. Con las TIC el viejo orden de que quien tenía más información tenía el poder ... se ha redefinido. Antes se confiaba en "quien sabía más", y de ahí que quienes tenían estudios eran respetados, bien considerados o a veces se les llamaba "doctores". O sea, quienes estudiaban o tenían información que otros no tenían, no podían tener, o no se les daba acceso, tenían el dominio del conocimiento y de "saber más".

Este escrito actúa como ensayo, no un ensayo de tecnología, sino de cómo las TIC han re-delineado el fenómeno social de la “relación de poder del médico” a la “relación de poder que le queda al médico” y todo sin perder de vista que se busca la salud de las personas. 

Yo recuerdo que antes, cuando se tenía cita con un médico, se "asistía desinformado". La opinión del médico era sagrada, o al menos, era una voz importante. Quien podía permitírselo, podía buscar otra opinión, y se consultaba otro médico. Esto tenía un coste y sólo algunas personas y en algunos casos se podía pagar otra visita médica. Esto ya permitía comparar, pero era un caso acotado. Luego estaba o aún está, el ir a un médico recomendado. Nunca falta alguien que te sugiere un excelente médico que hizo algo bien y nosotros vamos confiados e incluso recomendados por X persona. 


Conforme avanzaba el tiempo, recuerdo, aparecieron los listados de médicos y se comienza a conocer más los errores médicos y los ciudadanos se informan más. Así, cuando pretendíamos ir a un médico consultábamos en la prensa (dentro de lo que se podía, que era ir a una biblioteca y buscar en la prensa) y tratábamos de saber algo del médico. Pero esto se hacía casi nunca. No obstante, personas en zonas rurales o aisladas geográficamente, o en sitios donde hay UN médico o sólo UN médico visita una zona cada X tiempo, esto era y es imposible. Con internet el tema se vuelve distinto. Tímidamente comienzan a circular historias de médicos en foros, algunas buenas y otras malas, los médicos publican blogs con información, aparecen webs de servicios médicos, la prensa es accesible online y se puede investigar, los colegios médicos y asociaciones profesionales tienes sus webs con el detalle de sus colegiados sobre los cuales se puede consultar, y así Internet de pronto nos permite conocer más de los médicos. 


La nueva información que aparece en Internet ya no se limita a reportes sino que aparecen los consejos online, y de repente en Internet hay miles de datos sobre dolencias, enfermedades, medicamentos, historias con médicos, quejas, errores, éxitos, etc. 



El rol de e-health.

No puede dejarse de lado e-health, que es el término con que se conocen las prácticas de cuidados sanitarios apoyado en TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones). e-health ha permitido democratizar la salud, y abaratarla al ciudadano, pero igualmente crearon otros canales por medio de los cuales pacientes y médicos canalizan su relación. Para comprender mejor esto, las prácticas incluyen e-health, por ejemplo:
  • automatización de historiales médicos qué, salvando temas legales, pueden ser consultados por médicos y los propios pacientes;
  • telemedicina para realización de pruebas al paciente de forma previa a una visita médica;
  • sistemas de seguimiento de pacientes y conectividad con médicos virtuales y presenciales, donde los primeros permiten a un paciente contar con apoyo automatizado para hacerle seguimiento a sus dietas y tratamientos, y el segundo que permite a un paciente tener comunicación con médicos de forma online en casos como los tratamientos especializados;
  • sistemas de apoyo remoto continuo, donde -por ejemplo- pacientes con dispositivos de medición puestos en sus cuerpos u hogares, envían señales vitales a hospitales sobre el estado del paciente para así actuar de forma urgente o preventiva ante cambios en signos vitales, o usando mecanismos de reposición de medicamentos que permiten enviar a pacientes medicamentos antes de que se le acaben;
  • medicina basada en evidencia que permite tomar decisiones en base a datos objetivos y que, gracias a las TIC, se pueden tener en sistemas y registros globales de datos médicos que pueden consultar los médicos;
  • sistemas de consulta online de radiografías, escáneres, etc;
  • mecanismos de call center médicos para apoyo entre médicos y con ciudadanos;
  • mecanismos de difusión de información al médico y al paciente para informar a los primeros datos sobre sus necesidades profesionales, y a los segundos (sean personas sanas o enfermas)  temas de interés médico;
  • sistemas colaborativos de servicios médicos para que médicos colaboren compartiendo información sobre casos o pacientes; y,
  • sistema de apoyo médico que permiten que médicos colaboren en atenciones médicas de forma remota o a distancia, por ejemplo, en operaciones quirúrgicas donde médicos de diferentes países colaboran por medios virtuales. 
Y gracias a este nuevo tipo de información, con e-health vamos al médico si luego de “informarnos”, nos apetece ir o si decidimos si deberíamos ir

Y así sumando todas estos hechos, aparece el nuevo equilibrio de poder basado en que ya no escuchamos al médico, sino que comparamos y anotamos previamente. Se da incluso que luego de visitar al médico volvemos a indagar en internet y ahora incluso consultando sobre los medicamentos que nos haya recetado o el tipo de tratamiento que se nos haya indicado a seguir. Y aquí es donde el poder se re-delinea, se re-define, o más bien, aparece un re-equilibrio. 


Pero esto no queda aquí. Internet posibilita que cualquier persona pueda consultar información, incluso, aunque sea incómodo decirlo, auto-medicarse. Esto, que puede resultar contradictorio a las buenas prácticas profesionales, es un hecho no descartable. 



Auto-medicarse, googlearse, y acceso universal a la información.

Siempre las personas han buscado auto-medicarse, desde seguir consejos de hierbas que se han transmitido de generación en generación (¿quién no se ha tomado una manzanilla para bajar “un almuerzo” según dice la cultura popular?), o porque a alguien le funcionó un medicamento (¿quién no ha escuchado a alguien recomendar un medicamento porque ha sido genial eliminando tal o cual molestia?), o porque simplemente hay medicamentos que se emiten sin receta y basta con seguir una cuantas indicaciones. Así, por tanto, Internet abre un nuevo espacio de opciones a quienes ya tenían el hábito de auto-medicarse. Ya muchos podemos auto-medicarnos, cuestionando así con más información sobre que un médico pueda recetar o dar como tratamiento. Pero acoto, auto-medicarse es riesgoso.  

Es cierto que intentamos definirnos como una sociedad del conocimiento, de la información, o de la comunicación, pero igualmente es cierto que lo somos desde el momento que apareció el lenguaje en la humanidad. No pretendo ir contra los expertos y gurús del tema, pero apuesto por la expresión de que somos una sociedad informática, una sociedad donde las personas vivimos en la vorágine de una información mediada por las tecnologías. En este espacio, ahora, una visita al médico supone mirar en un Smartphone información antes de entrar al médico o incluso durante la visita. Ejemplo de esto último ocurre cuando se busca información mientras se habla con el médico. O, ahora se le mandan fotos al médico que me atenderá para que, antes de recibirme, ya sepa algo de lo que me pasa. Incluso el mismo médico saca fotos con su teléfono, las sube a su blog y comenta casos, o compara fotos o datos entre la última vez que nos atendió. Y, por supuesto, muchas veces el mismo médico consulta fuentes en internet. 


Como casi todos usamos Google para buscar información aparece otro fenómeno interesante: con las TIC llegamos a la misma información, médicos y no médicos. Bueno, todo depende del criterio de búsqueda, pero en general ocurre así. Con esto corremos el riesgo de llegar a fuentes erróneas o llegar todos a excelentes fuentes de información con lo cual el médico poco aportaría, salvo, su experiencia. Pero muchas veces los médicos siguen patrones o estándares de actuación haciendo que muchos tratamientos o recetas puedan estar automatizadas. Y esto nos lleva al análisis del tipo de conocimiento existente entre la relación paciente-médico. 


Cuando hablamos de experiencia, hablamos del conocimiento tácito que no está en internet. Conocimiento tácito es aquél que no puede guardarse o describirse y está en la mente y hábitos de las personas habitualmente, a diferencia del conocimiento explícito que sí puede registrarse, escribirse y se pueden encontrar y extraer con relativa facilidad de personas y procesos. Y aquí aparece un gran valor en la nueva relación con el médico.  


Mirando hacia atrás en el tiempo, y sin pretender hacer una revisión histórica, el poder se basaba en la sublimación de las personas ante quien ostentaba el poder de las armas. Por un lado los líderes se rodeaban de ejércitos. Luego los señores feudales institucionalizaron el poder armado ante amenazas y así ampliar su poder.  Mientras, la iglesia se apoyó en sus ejércitos o en alianzas militares, o se apoyó en la inquisición para frenar cualquier atentado a su poder terrenal o cambio de ideas. Aunque no han cambiado mucho las cosas, con el tiempo el poder de la palabra fue cobrando fuerza y así la información se volvió valiosa. Aparecen las profesiones y con esto, salarios acordes a quien sabía ciertas cosas. El título profesional permitía y al parecer aún permite tener conocimiento por el cual se paga más o menos. Luego será el mercado quien fije el valor. 



Conocimiento explícito ... y no tanto.

Así llegamos a separar hoy en día las profesiones intensivas en conocimiento tácito de otras intensivas en conocimiento explícito. Todas las profesiones tienen ambos tipos de información, pero con porcentajes distintos. Aclaro que además, ambos tipos de información operan entre un nivel de la teoría en la profesión y otro nivel de la práctica profesional. En general, en la teoría predomina el conocimiento explícito y a nivel de la práctica, el conocimiento tácito. Por ejemplo, y solamente a modo ilustrativo y no de ley (para no herir susceptibilidades) en la profesión de abogado:
  • a nivel de la teoría, es casi todo explícito pues se estudian leyes y normas descritas en tratados; y,
  • a nivel de práctica, predomina el conocimiento tácito acumulado en cada profesional producto de cada caso que vivencia.
Pero en un diseñador;
  • a nivel de la teoría, hay algunas teorías, pero luego muchas experiencias y casos que se aprenden en charlas, mirando proyectos y situaciones; y,
  • a nivel de la experiencia, se acumula conocimiento tácito pero igualmente se acumula conocimiento explícito en la forma de experiencias documentadas.
Aclaro que he usado ambos ejemplos a modo ilustrativo. Cada profesional podrá analizar esto con más y mejor nitidez que la que yo pueda indicar ahora. Pero me interesa el hecho de que a mayor conocimiento tácito, la relación entre profesión e internet disminuye, y a mayor conocimiento explícito la dependencia es mayor. Así, el conocimiento tácito del médico al cual no accede el paciente, variará conforme parte de este conocimiento se haga explícito, y todo esto si se ve influenciado por Internet. 

Internet, dentro de la idea de una sociedad informática, aporta a los pacientes y médicos conocimiento explícito, con lo cual la relación de poder se re-equilibra. No quiero decir que se equilibra. Veamos. Por un lado, la medicina en general se enfrenta a la posibilidad de que los pacientes indaguen, averigüen, comparen, opinen o simplemente ahora se puede conversar con los médicos un poco más de lo que les afecta. Por otro lado el paciente se siente más seguro por el hecho de poder tener más información sin que por ello le implique un coste adicional y al mismo tiempo le permite saber más de lo que le pueda pasar, aunque ahora igualmente un médico puede tener información detallada de cada paciente y de su historial para darle una mejor atención. 

La relación entre médico y paciente ya no es la misma. El proceso de “ir al médico” ya no es un proceso lineal dependiente de la información que aporta un paciente y que luego analiza y elabora un médico, para luego pasar al paciente como acciones a seguir. Ahora el paciente analiza y elabora información en base a datos médicos que encuentra en Internet y que totalizan el conocimiento explícito albergado en redes y bancos globales de información accesibles gracias a recursos y herramientas usados en Internet. Con toda esta información, un paciente enriquece o altera la información que tenía de sí mismo y su afección. Así suma información y produce un conocimiento tácito que traspasa el médico, quien la analiza recurriendo al conocimiento explícito que buscará en internet y en base a su propio conocimiento tácito (con bases de conocimiento explícito). Luego, el médico elabora conocimiento pero no de forma lineal o como receptor que luego rebota al paciente con añadidos profesionales, sino que ahora existe la posibilidad de discutir y comentar sucesos y conocimiento con el paciente. Así, la elaboración de conocimiento otrora en manos exclusivas del médico es ahora mas rica, además que él mismo consulta información en internet. De esta manera surge un nuevo conocimiento tácito en manos de médico y de paciente, el primero enriqueciendo su conocimiento y el segundo comprendiendo mejor lo que ocurre y le ocurre. 

En síntesis, no se está ante un proceso lineal, sino en un proceso en red si a lo anterior sumamos que pacientes y médicos, como personas en una red informática, están consultando información en línea siempre. 

En términos de proceso, “ir al médico” ahora incluye “buscar antes en internet” y los actores cambian de rol, en el caso del médico se pasa perceptivamente del “médico sabio” al “todos sabemos” y, en el caso del paciente, se pasa del “ya me dirá algo” al “veamos qué me dice”. 


Retos por el nuevo equilibrio entre médicos y pacientes.

Llegados a este punto y viendo las diferentes facetas de cómo Internet altera la relación entre personas, cabe acotar algunas implicancias importantes en términos de disyuntivas que surgen. No son todas las que podrían interesar y muchos lectores podrían encontrar que son pocas, faltan o sobran, pero como ejercicio científico de observación, permiten ver puntos de vista a discutir.

  • Verdad. ¿Hasta donde es posible saber quien sabe más o menos de lo que le ocurre a un paciente? ¿El médico, el paciente o los sistemas? Esta verdad claramente siempre estará en manos de los médicos quienes por sobre todo valorizarán el conocimiento explícito, propio, del paciente y de los sistemas, y aportarán su conocimiento tácito para resolver discrepancias. Eso sí, ahora cuentan con recursos online, sistemas de colaboración, medios de mantener contacto y seguimiento a los pacientes, que les permiten indagar, profundizar y mejorar su rol y la calidad de su atención.
  • Moda. Saber más o menos que un médico se podría decir que es una moda o una tendencia en determinado segmento de personas. Muchas personas indagan en Internet, pero siempre se recurre al médico. Se habla de moda en el sentido de que el paciente y el médico ya no tienen una relación superior de uno hacia el otro, sino de una equiparación de sus roles, pero que puede ser pasajera o momentánea. 
  • Toma de decisiones. Médicos y pacientes ven mejorados sus procesos decisionales, el médico gracias a su experiencia y conocimiento tácito, puede interpretar mejor la abundante información y datos existentes, para sugerir al paciente el camino a seguir, y el paciente que ahora puede saber más si debe o no ir a un médico o saber con quien ir -por ejemplo-.
  • Pseudociencia. La medicina en su sentido amplio, como el conjunto de prácticas tendientes a un bienestar, al estar masificada, pareciera que se relativiza. Pero, no necesariamente, sino que se socializa y aparecen elementos populares que se conectan. Quiero decir que ahora se junta información médica formal con la posibilidad de unir experiencias de uno o varios médicos, pero que podría incluir la de pacientes y miles de personas que opinan y dan sus puntos de vista y aportan "sabiduría popular", con lo cual se podría estar ante una medicina popular post-moderna.
  • Ética. ¿Es todo esto ético? Cuestión de opiniones. Nos podemos preguntar si el médico que consulta todo en internet tiene un proceder ético, o si cuestionar el trabajo del médico es ético, o si el paciente que cuenta en Internet su experiencia ante un tratamiento es ético. Pero lo importante es que se mantenga la ética de una buena atención médica y se aspire a conseguir la salud de cualquier persona.
  • Método científico. Mientras antes el médico recogía datos, los procesaba y emitía un accionar, y que obedecía al tradicional método científico, ahora incluye retroalimentación y más participación del paciente como actor válido que opina y siente. Estamos ante un método en red, colaborativo, que enriquece los métodos tradicionales y por supuesto al propio método científico. 

En síntesis, las tecnologías en general, las TIC en particular, han re-equilibrado la relación de poder entre paciente y médico. Ahora ambos están "empoderados", para bien obviamente, pues ahora los actores cuentan con más información para dialogar, conversar y reflexionar sobre tratamientos, medicamentos, cuadros clínicos, síntomas, enfermedades, dolencias, tratamientos, etc. Por supuesto esto tiene connotaciones que podrían no considerarse positivas o válidas, pero como todo acto humano, hay cosas buenas y cosas malas. Acoto que por supuesto todo este ensayo de base profesional es válido como ejemplo de análisis al caso de la profesión médica, pero igualmente a otras profesiones. Igualmente es un ejercicio de análisis de poder en procesos de decisión para reconocer cómo los procesos de poder varían y se re-alinean  con Internet.

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