lunes, 19 de noviembre de 2012

Acerca de las frases hechas y la importancia de su contexto ... - #entrepreneurship #knowledge #competences


Es frecuente que muchas personas dicen frases hechas para cerrar un asunto o marcar una sabiduría. Hay campos floridos en estas frases y hay personas asiduas a usarlas. Algunos las clasifican como metáforas, analogías, morfismos (de cualquier tipo). Suelen ser populares aunque hay ocasiones en que se recurre a frases de otras personas o a fábulas (para ver algo más de fábulas y analogías ir aquí). Por supuesto hay otras que son de propia cepa.

En realidad, estas frases, si bien se dicen en momentos sublimes, vienen de contextos muy específicos pronunciadas dentro de momentos concretos y muchas veces dentro de estrategias comunicacionales- Una frase tomada de una fábula de Esopo, con todo su peso moral, tiene un fin educativo, mientras que una frase de un discurso de Steve Jobs o tiene un fin comercial o tiene un fin de alimentar el ego. Ni hablar de las frases tomadas de militares pues ese sí es un contexto específico y muy real, o la frase tomada de un empresario exitoso ya sea de uno de sus discursos o de sus textos cuyo fin es ganar mercado y por ello suelen pasar -estas frases- antes por empresas de comunicación.

Hasta aquí podemos hablar del contexto de origen. Veamos ahora el contexto de su uso, es decir, analizar cuando se dicen y ver la proyección que adquieren. Si alguien dice "dime con quién andas y te diré quien eres" se alude a algo negativo, pero esta frase dicha a un matrimonio podrá ser destructivo. O, decir "más vale euro en el bolsillo que 100 volando" ciertamente atenta contra la planificación estratégica. Claro, nadie dice estas frases, o máximas, sin tener claro que se quiere dar un mensaje, pero cuidado si alguien la destila en el contexto de su enunciación. Y, por si fuera poco, toda frase tiene su contrafrase:

  • "dime con quién andas y te diré quien eres" (muy usada en sentido negativo) versus "quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija" (que suele ser dicha con intención positiva, pero "resuma" arribismo y pereza);
  • "más vale euro en el bolsillo que 100 volando" (la solución intermedia cuando las cosas no van a mejor y no debe ir a peor) versus "el que guarda/ahorra siempre tiene" (que igual puede asociarse a tacañería o aludir a alguien no provisto de riesgo); 
  • "más vale sólo que mal acompañado" (que bien podría ser un ermitaño o un genio) versus "a padre ganador, hijo gastador" (que bien puede aludir a una mala crianza o pésima educación o conflicto familiar); o, 
  • a quien madruga Dios le ayuda" (siempre dicho en sentido positivo, pero no aplicable a profesiones como bomberos o DJs) versus "no por mucho madrugar amanece más temprano" (para quienes buscan anticiparse de manera obstinada).

Y hay un contexto distinto. El de la novedad. Hay frases que se sueltan como si fueran novedad, que surgen como si se aportara un conocimiento nuevo. Por ejemplo: "Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros." Claramente esta frase se usa mucho actualmente, pero ya la dijo Sócrates hace muchos siglos. Claro, nadie sabe tanta historia, pero estas frases muestran que muchas veces la historia o los hechos se repiten y por eso hay que revisar su origen un poco.

Pero la idea de este post no es criticar este tipo de frases, sino robustecerlas, pues usar frases hechas (o rebuscadas) es un artilugio comunicacional potente. Es tal su importancia que incluso se pueden comprar enciclopedias o libros de frases hechas clasificadas por temas. Seguramente es el libro de cabecera de más de alguien. Lo importante en todo caso es que hay que escoger una buena frase para dar estilo a una charla o un documento, y mejor si con esa frase se inicia el discurso o el texto. Debe impresionar. Y si es de alguien reputado, una eminencia, un gurú, claramente aporta una imagen de cultura. Y si suena soberbia, seguramente la "twitearán" (que no tenga más de 140 caracteres). Y en último término, efectivamente deben ayudar a situar un tema.

Y como corolario acotar que "En resumen, según las circunstancias, es fácil acudir a la misma sabiduría popular en busca de ayuda para una situación o para la contraria" (en p. 67 de Baillargeon, 2005), pues las frases hechas resuman conocimiento popular o son seudociencia.

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Libros aludidos:

  • Baillargeon, Norman. (2005). Curso de Autodefensa intelectual. ARES y MARES. 310 pp.
  • Esopo. (ed. 2010). Fábulas. (Presentación de Carlos García Gual). Ed. GREDOS. Madrid-España. 157 pp.


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