sábado, 24 de junio de 2017

#Transparencia y #TIC: ¿menos opacidad o ...?

El 2013 tuve la oportunidad de impartir una charla sobre el impacto de la relación entre Transparencia y TIC -en Barcelona- con una visión pública, privada y política. 

Esto me hizo revisar varios aspectos del tema, lo que condujo a observar dos tendencias sobre la transparencia, y su gestión y manipulación:
* la transparencia como activo propio; y,
* la transparencia como algo fuera de control.

Como resultado de revisar estas tendencias, permitió concluir que estamos ante una falacia y una paradoja. 

Lo relevante es que estando ahora en el 2017, es que los temas planteados hace años, siguen siendo vigentes, y al parecer también las conclusiones.  


Transparencia como activo propio.

La transparencia es una noción que los gobiernos y los gobernantes consideran un activo propio y casi personal. 

Transparencia como activo propio: tiene un rol fiscalizador.

Los gobiernos se ven obligados a difundir información que permite fiscalizar. Por ejemplo, las cuentas fiscales, o las obras públicas.



Transparencia como activo propio: se refuerza en las TIC-Internet.

Presidentes y gobiernos usan las redes sociales para dar a conocer sus ideas y compartir opiniones. 

Son conocidos los casos de Barack Obama y de Donald Trump y cómo usaron las redes sociales, y los datos, para hacer campaña y "manejar" opiniones y tendencias. Menos conocido es el caso del primer ministro japonés quien posee un blog y "conversa" con los ciudadanos. 


Transparencia como activo propio: explota las redes sociales.

La masificación de las actuales TIC y las herramientas en internet, permiten indagar y dar a conocer lo que los propios gobernantes hacen y piensan.


Transparencia como activo propio: aporta usos innovadores.

Las TIC han permitido involucrar a muchas personas, esencialmente personas del ámbito de la informática, a usar datos abiertos para crear soluciones, o a crear herramientas de búsqueda y análisis de información de forma sencilla a los ciudadanos.


Transparencia como activo propio: ofrece cosas útiles.

Actualmente se puede consultar gran cantidad de información de los gobiernos y tener acceso directo a sus repositorios de documentación, o a indagar relaciones entre los miembros de un gabinete o parlamento. 


Transparencia como activo propio: ideas finales.

  • Transparencia como activo propio, se aplica pero con límites.
  • Transparencia como activo propio, es parte del discurso político, pero aplicable a otros.

Transparencia fuera de control.

La transparencia es un fenómeno que al día de hoy ha roto fronteras y está fuera de control, tanto por su uso y aplicación, como por su interpretación y despliegue, o sea, sigue sin un patrón ni fines claros.

Transparencia fuera de control: se arriesga la imagen.

Ahora muchas personas pueden indagar y dejar en evidencia a las autoridades, gobiernos, estados o empresas. Las opiniones corren y "vuelan" por internet, aunque con el riesgo de que sean mentiras, bulos o postverdades.


Transparencia fuera de control: el acceso no tiene límites ni fronteras.

Ahora nada ni nadie detiene las opiniones y las denuncias, incluso con consecuencias graves para la integridad de quien las enuncia, sin que los gobiernos y organismos internacionales puedan hacer mucho.


Transparencia fuera de control: surgen nuevas formas de organización.

Conocer lo que pasa en los gobiernos, saber cómo operan, permiten que los ciudadanos o las personas se organicen para contrarrestar lo que consideran les afecta. 


Transparencia fuera de control: se rompen compromisos / aparecen nuevas exigencias.

Gobernantes, políticos, funcionarios, autoridades públicas, estadistas, presidentes, y legisladores, no pueden desconocer lo que pasa en las redes sociales, o en los medios digitales. 


Transparencia fuera de control: ideas finales.

  • Transparencia está fuera de control, se usa pero no gusta.
  • Transparencia está fuera de control, llega a todos, aunque es muy humano no decir todo, ni que sea grato que nos recuerden el pasado o lo que hicimos antaño, o lo indebido que hicimos.

Resumen.

Tanto al 2013 como al 2017, hay algo repetitivo. Veamos.

La transparencia permite denunciar, combatir la corrupción y conseguir un mínimo aumento de personas informadas -más por la prensa- de situaciones que demandan investigación, pero se ha detectado que los delitos persisten y en muchos casos aumentando el impacto de los delitos, o de las fallas administrativas, y además, con investigaciones que muchas veces se diluyen en entramados legales y de procedimientos.  
Las TIC, en particular las redes sociales sus instrumentos y mecanismos (como big data, cloud, data analysis, m-gov, opendata, ibicuidad, etc.) está más que claro que robustecen y aumentan el poder de la transparencia.

Pero se corre el riesgo de que mientras aumente la transparencia y se crean leyes para potenciarla, se creen leyes y normas que limiten esas nuevas posibilidades o se generen espacios de información cubiertos por secretos de "seguridad nacional, honor de las personas, secreto parlamentario, gastos reservados, etc."  

Y, ante esta realidad, queda la sensación de que mientras las TIC permiten tener miles de portales mostrando información "abierta", al mismo tiempo los niveles de corrupción aumentan y se hacen -en ciertos casos- visibles cuando el tema es -en palabras de expertos "vergonsozo" (¿acaso hay niveles de menos vergüenza en estos temas?).

Así tenemos falacia y paradoja, resumida en preguntas como:
  • ¿las TIC ayudan realmente a la transparencia o son un medio para esconder nuevas acciones de opacidad?
  • ¿para qué y con qué fin invertimos en transparencia?
  • ¿transparentamos para prever y castigar, o para sentirnos bien? 
  • ¿debemos aceptar niveles de opacidad para tener transparencia? y,
  • ¿cambiamos a los gobernantes para buscar una transparencia que no sea una tramparencia o una transapariencia?
¿Qué opinas?

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