miércoles, 31 de marzo de 2010

El error del I+D+i ... su linealidad y el olvido de la importancia de pensar en lo útil como los ganchos de ropa

Conoce porqué el gancho de ropa es uno de los primeros (o primer) ejemplos de innovación

Hace poco leía este interesante artículo ... "La innovación sin ciencia" de Javier Echeverría donde se citaba que hoy en día es posible innovar sin ciencia. Se daban ejemplos de empresas y de proyectos sociales.

Quienes llevamos un tiempo en el mundo del I+D+i ya hemos visto que desgraciadamente la innovación parece ser más una orden empresarial que un acto continuo de creación y búsqueda de nuevas fronteras al conocimiento humano en cualquiera de sus formas. El conocimiento para innovar incluye lo ancestral y lo natural de las personas y los pueblos, del niño observador y despierto que mejora su día-a-día y de la dueña de casa que realmente permite que muchas personas podamos trabajar en I+D+i, y no solamente el conocimiento de laboratorio o de eruditos. El problema es que los gestores de innovación no se preocupan de esta parte.

Sólo queda asumir que la expresión I+D+i es un mal ejemplo de describir la innovación pues apunta un modelo lineal que, sabemos, no ayuda a innovar. Mientras la "I+D" se queda corta, a la "i" aún no la vemos en toda su dimensión (y ¿porqué en minúscula?).

Pensar en innovar como si fuese de empresarios, científicos o ilustres eruditos es un error. Tampoco se trata de irse por el lado de una Open Innovation donde todos aportan. La innovación está en personas que no piensan en innovar ni la hablan, simplemente está en quienes la viven desde las ciencias, las humanidades, las ciencias sociales y desde los propios conocimientos ancestrales y populares. 

Lo evidencian los hechos, una de las primeras innovaciones en la historia de la humanidad vino de una mujer, una dueña de casa ... y de una necesidad concreta ... el gancho de ropa.  Qué más útil a la sociedad que un artefacto capaz de sostener las prendas a un cordel mientras se secan y liberar a la mujer de estar pendiente de que la ropa no se la lleve el viento o se ensucie por caerse al suelo. Antes de esta innovación, la mujer era esclava de la cocina, de la casa y además de quedarse cuidando que la ropa se secase y quedase limpia.

El gran error es haber dejado la I+D+i como un proceso lineal y en manos de eruditos. Es un gran error, pues innovar incluye lo circular y lo ancestral y popular.

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