domingo, 29 de septiembre de 2013

La #innovación no es sólo un producto, sino un #proceso evolutivo - un comentario sistémico desde la #historia del #circo

El ciclo de gestión y de construcción del conocimiento - (c) Christian A. Estay-Niculcar

¿Qué es la innovación? Un resultado o una evolución. Creo que ambas, pero como la visión de resultado es la más frecuente, aquí hablaré de la innovación como una evolución aprovechando la lectura de un libro sobre la historia del circo.

La innovación se puede abordar desde muchas facetas. Tantas que revisando la literatura, al final son pocas. Esto se deriva de que lo más sencillo es asociarla a cosas nuevas y tecnológicas, pero donde por tecnología se alude con frecuencia a dispositivos informáticos. No es raro encontrar que muchas personas cuando se refieren a innovación están pensando en internet, web 2.0 o telefonía móvil, y es poco frecuente que se esté pensando en sistemas urbanos (como el MetroCable de Colombia), sistemas de emprendimiento (como el plan de atracción al emprendimiento extranjero en Chile), alternativas al comercio y la economía (como las microfinanzas rurales en África, Asia y LATAM), etc.

Esta facilidad de pensamiento con relación a la innovación, deja de lado que hablamos de una noción mucho más compleja y, cómo decía anteriormente, con muchas facetas. Cuantas facetas hay, no podría decir cuantas son ni que se sepan si han sido todas determinadas. Si hay muchos textos hablando de innovación. Pero en suma, no permiten distinguir la relevancia de distinguir entre la innovación como producto y la innovación como una evolución. Aclaro que por evolución no me refiero a los clásicos modelos de producción de innovaciones, o gestión de la innovación.

Para ver la diferencia que planteo entre producto y evolución, y que me servirá luego para profundizar en la idea de innovación como evolución, haré uso del libro de Raúl Eguizabal, "El gran salto. La asombrosa historia del circo". Acoto que empleo como perspectiva de uso  la noción de evolución sistemática.

Dicho esto, cito del libro de Eguizabal el siguiente párrafo:

"Belleza y emoción se alimentan de contrastes: el circo es luminoso y sombrío, risueño y fatídico, bello y siniestro a la vez. Y aunque dominan en él la exactitud, el ritmo, la exigencia, también hay espacio para la espontaneidad y la innovación" (Eguizabal, 2012, p. 9).

Este párrafo aunque conduce y concluye -al mismo tiempo- que muchos elementos confluyen para conseguir espontaneidad e innovación, puede replantearse de otra manera. Planteo que la innovación se puede reproducir desde su propia búsqueda y evolución de la siguiente manera: como una serie de elementos que  confluyen para conseguir un espacio (como producto) innovador, y luego, en un siguiente estado estos factores vuelven a usarse unidos al anterior espacio innovador conseguido y así se consigue un nuevo espacio innovador. Esto sugiere una idea de recursividad que es poco común en la literatura de la innovación, pues la innovación se concibe como el resultado de un proceso gestionable o creativo. Esto hace ver que la innovación una vez conseguida allí queda, pero advierto que esto es más resultado de comodidad social (como sugería al inicio con relación a la idea de innovación más comúnmente socializada) que de real interés académico y teórico.

El párrafo de Eguizabal muestra cómo el circo está en un proceso de innovación, pero no maneja esta idea de ser un continuo. Sin embargo, permite "jugar"e introducir esta idea de recursividad que sirve para el caso de los circos. Los circos, según Eguizabal, han perdido muchas veces su carácter pero no han perdido su esencia que aunque muchas veces monótona o poco variada en cuanto a abrirse a nuevas formas de "hacer circo", han logrado re-inventarse. Así hemos llegado a formas como el Cirque Du Soleil (Canadá), el circo Raluy (España), o el circo Oz (Australia), cuyas puestas en escena y como negocios se consideran innovaciones circences y por que no decirlo: organizacionales. En esencia, del trabajo de Eguizabal, se descubre cómo el circo es un proceso de innovación, que desde sus propias esencias, y de otras intervenciones externas a su evolución, busca innovar, y si no se consigue, el proceso sigue, aprovechado estos espacios de innovación que no han sido resultados de innovación transitorios (como en la innovación incremental) ni tampoco son resultado de hallazgos oportunos (como en la innovación radical).

En este momento podría darse la duda de si este proceso es abierto o cerrado, pero eso lo relegaré a los autores de best sellers. Yo prefiero apostar por menos academicismo y simplemente decir que es un proceso homeóstatico que recurre a elementos internos y externos según van surgiendo necesidades del trasiego por innovar.

De esta manera vemos cómo se aporta una perspectiva sistémico-evolutiva de la innovación que además hilvana los extremos radicales e incrementales de la evolución, mediante un proceso más real y socializado de la innovación como una evolución. Y, por supuesto, acoto que no debemos atarnos tanto a tipologías, las cosas están hilvanadas, son sutiles, y las fronteras son difusas. Es que no hay una innovación radical o una innovación incremental, co-existen, son dos y una a la vez, pues las personas operamos de forma continua, no discretizamos ... Por eso, la innovación no escapa a este fenómeno (casi principio) de continuidad, pues es un proceso humano. Lo que aparece ahora es saber cómo gestionar la innovación cuando apostamos por su continuidad, pero esto lo veremos en otro post.

__________
Referencias y enlaces de utilidad







No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te interesó? Suscríbete para recibir actualizaciones por correo ...

Entradas populares de la semana