martes, 12 de enero de 2010

Repensando la innovación frente a la crisis y la postcrisis

La innovación no es una solución a crisis económica, sino un buen medio de salir del paso si se hace bien

Crisis, postcrisis e innovación: una relación forzada. 

Estamos en el 2010. La crisis económica parece remitir en algunos países, en otros, desgraciadamente no. Parece ser un buen momento para evaluar resultados o al menos parar para mirar lo realizado y conseguido y pensar en el camino que queda por recorrer en el siempre incierto camino para salir de una crisis. Aunque ya se habla de post crisis, no excluye reflexionar sobre lo ocurrido con uno de los temas más importantes en estos últimos años: la innovación, y así pensar el futuro que se nos viene.

La innovación fue llamada o fue la invitada forzada a ser el medio o camino de solución para enfrentar la crisis. Podemos recordar que desde hace 2 años aproximadamente se ha venido poblando la prensa especializada y no especializada con temas de innovación. Y así, de la noche a la mañana, pasamos de una etapa donde predominaban los bestseller de inteligencia emocional a una etapa donde predominaban los bestseller de innovación.  

Por alguna mística razón, se señalaba y señala que la innovación era y es el instrumento que ayudaría y ayudará a superar la crisis económica. Esto se sustentaba, aparentemente, en que la innovación siempre se ha visto como un valor en sí misma. Pero pensar esto requiere un análisis muy profundo para descubrir o ver los fundamentos de este enunciado ... buscar ese valor es hacia donde queremos ir con esta nota de blog.

Al revisar cómo se procuró dar fuerza a la innovación vemos que los gobiernos y las empresas realizaron y están realizando fuertes inversiones económicas o inyecciones de dinero para promover la innovación y así llevar adelante acciones de innovación.

Pero, ¿qué ha ocurrido? Los amantes del tema criticarán el decir que no ha sido mucho y la verdad que no es intención cuestionar a la innovación vista como una esencia conceptual y motivante histórica en el desarrollo del progreso humano, sino indagar en el proceso en cómo se procuró explotar sus beneficios.

Entrando en detalles, es cierto que han habido innovaciones, y no podemos desconocer que determinados sectores como las telecomunicaciones, la banca o la biotecnología han conseguido importantes avances e innovaciones (descartando muchas cosas que la prensa, el marketing o la política exponen como innovaciones pero que en realidad no lo son).

Pero lo que interesa destacar aquí es un tema más bien de rentabilidad. Visto así, y aunque parezca simple exponerlo, se puede decir que dado los altos niveles presupuestarios empleados en la innovación, porcentualmente es natural y numérico saber que aumentarían las innovaciones. Pero, ¿lo han sido en los niveles esperados o simplemente se ha cumplido lo sabido? o ¿realmente los resultados responden a las expectativas de un presupuesto empresarial o estatal?

Puede ser que no. Que aún buena parte de la inversión no llega al nivel de madurez para tener una innovación y no podemos descartar que quizás ya parte de esta inversión se ha perdido en los complejos y difusos entramados de subvenciones, ayudas y presupuestos especiales destinados a la innovación.

¿Cómo podemos entonces ayudar a que la innovación llegue a ser esta solución tan esperada antes de que la crisis acabe?


La innovación durante la crisis.


Lo primero es señalar el para qué se pretendía usar la innovación. Aquí no se trata de decir que la innovación pretende generar innovaciones que aporten al desarrollo económico social (como lo sugiere Schumpeter). Esto sería pensar en la innovación como un valor en sí mismo.

Lo segundo es observar cómo la innovación se procuró difundir y masificar. Para conseguirlo se puede decir de manera muy resumida, que se han intentado 3 caminos:
  1. incremento de subvenciones estatales e incentivos al sector privado;
  2. reforzamiento y creación de políticas y difusión de instrumentos legales de fomento y desarrollo; y,
  3. capacitación masiva de personas.
Teniendo presente que salir de una crisis siempre tiene siempre un componente político, entonces no podemos descartarlo y debemos introducirlo en el análisis de la innovación. Por supuesto, hay más componentes, como el económico, el social y el tecnológico que no dejamos de lado. Así, es posible arriesgar una ideas acerca de las motivaciones que llevaron a buscar una solución a la crisis, y que se buscaron en la innovación.

¿Qué problemas realmente se buscaba resolver para enfrentar la crisis?


  • Con la innovación se espera encontrar nuevos modelos económico-empresariales que regeneren la economía ya que los modelos imperantes de libre mercado aparecen desgastados. Es claro que se requiere un modelo nuevo o quizás la vuelta a alguno clásico para responder a la complejidad de una economía globalizada y que se hizo global más por los hechos que por cambios en sus mecanismos de regulación y control.
  • Con la innovación se espera dar trabajo a una gran fuerza laboral ahora desempleada y que se espera se re-convierta o al menos piense en ser empresarios-innovadores. Es claro que toda crisis genera desempleados/as y que dado el tipo de crisis que se vivía/vive no permite recolocarlos pues se están perdiendo puestos de trabajo históricos y están desapareciendo o se están minimizando sectores de trabajo completos como la construcción o ciertos servicios. Ya incluso la regeneración de los trabajadores no es válida pues la velocidad de desaparición de puestos de trabajo y de sectores no garantiza a un trabajador encontrar trabajo luego de ser capacitado. Sólo queda traspasar la responsabilidad de regeneración a la propia persona y hacerla sentir alguien capaz de generar ideas e iniciativas.
  • Con la innovación se espera dar un argumento a los gobiernos para re-generarse y dar un nuevo discurso ante sus ciudadanos planteando una salida cuyo nombre ("INNOVACIóN") ya invita a la confianza. Quienes dirigen países y empresas se han visto golpeados por una realidad que nos les ha permitido a muchos reaccionar de manera acorde al problema existente. Hoy en día ya existe una estabilidad, pero el coste en imagen es alto. El estado apareció con fuerza apoyando y dando espacios de confianza lo cual a la postre resulta no ser más ni menos que responder con fuerza a la falta de control en que se cayo en años anteriores y que fue una de las bases de la crisis. Las empresas por su lado se han re-organizado, han ordenado sus cuentas, se ha minimizado y se han re-estructurado, pero dejando la sensación de que el oportunismo no puede ser un pilar empresarial, sino debe volver a su posición de 'gatillante' de nuevas opciones. Los pilares, se ha visto, siguen siendo, las personas, los procesos, la tecnología y ... la ética.
¿Qué tiene que hacer la innovación ante esto? Podríamos decir que nada e inclusive arriesgarnos a decir que perfectamente podría haberse hablado de calidad y de re-ingeniería y -como cualquier experto podría decir- ver que uno u otro tema son adecuados para enfrentar estas 3 problemáticas.

Pero pensamos que la innovación si puede distinguirse en algo de otros modelos o conceptos.

Debemos preguntarnos ahora, cómo la innovación funciona y cómo ha funcionado en estos años. Esto nos lleva a revisar los fundamentos de la instauración de la innovación y ver cómo esto se ha expresado en estos últimos años.
  • La innovación siempre cumple un ciclo gestionado. Esto se entiende mejor con la curva de innovación, una curva normal que nos dice que la innovación pasa por etapas que deben cumplirse y estar bien gestionadas. Es cierto que muchas innovaciones superan estas etapas en días, pero ahora se estaba hablando de nuevos modelos y nuevas tecnologías que debían llegar a amplios sectores de la sociedad y por ende serían procesos largos que los plazos de una crisis no los permiten. Inclusive la gestión de la innovación señala que la innovación demanda procesos estructurados que organicen los altos niveles de libertad que deben manejarse, no deben ser procesos "al aire".
  • La innovación debe interiorizarse. Se plantea que la innovación debe introducirse e interiorizarse mediante prácticas de innovación a través de procesos de formación. Pero, nuevamente la realidad ha llevado a poner los pies en la tierra. Las prácticas introducidas son buenas y efectivas, pero las personas no las interiorizan al ritmo que se requiera ante una crisis y tampoco está claro que esto se esté manifestando en un proceso de interiorización continua y no resulte ser más un proceso forzado que cuando se acaben las presiones dejen de usarse y estudiarse prácticas de innovación.

Claramente se olvidó algo en todo esto: las personas. Se ha olvidado al principal actor y a la vez agente de la innovación: el individuo, con toda su singularidad y el único motor de todo avance humano y por supuesto de la innovación.


Innovación a escala humana: recuperando a la persona como eje de la innovación.


Esto ya lleva a proponer una concepción de la innovación a escala humana.


"La innovación no es un proceso, un acto puntual o una iniciativa, sino que es un continuo que es parte de cada persona ... por ende, es un operar continuo dentro del cual la propia persona se proyecta buscando un futuro mejor para sí mismo y para su entorno actual-y-deseado a través de soluciones sostenibles y sustentables." (comillas del autor)

Esta concepción nos arriesga a proponer un punto de vista sobre la implantación de la innovación. 
  
"La innovación no es sólo un producto o un proceso, la innovación es una decisión personal que proyecta a la persona a través de las acciones que se deben acometer al tomar la decisión. Estas acciones avanzan en el progreso de la persona y son el impulso y el medio que construye un desarrollo y provee un crecimiento futuro en directa empatía con todo lo que rodea hoy y mañana." (comillas del autor)

A estas alturas queda decir que si la innovación es tan humana, ¿cómo la podemos usar para enfrentar una crisis económica? ... Se propone que esto ocurra a través de 3 dimensiones: sicológica, económica, y emocional.

Para comprender estar dimensiones a continuación se comentan a la luz de la crisis económica.


  • La perspectiva sociológica. La innovación como proceso y como producto tiene más que ver con las redes sociales que existen antes de la innovación y con las nuevas formas que adquieren cuando las innovaciones aparecen y son aceptadas. Es sabido que las innovaciones entran más por los ojos y por los comentarios de terceros que por una cabal comprensión de su utilidad, función y sentido originario. En esta dimensión cabe analizar cómo esas redes sociales han comprendido el problema a abordar y cómo la innovación puede realmente introducirse. Por ejemplo, ante la crisis cabe preguntarse cómo la crisis se hizo parte de la mente social y vemos varias cosas: (i) a través de la prensa y los medios informativos que demolieron la sique social con el tema y en muchos casos motivaron la crisis al momento de desesperar a una población que se asustaba; (ii) a través de la crítica continua a los modelos económicos que en este caso llevó a cuestionar el liberalismo económico y plantear nuevamente una crisis del capitalismo; y (iii) a través de un sentido masivo de que 'todo va bien' que llevó a la sociedad a una alegoría optimista de crecimiento continuo basado en un rumor no sustentado en datos reales. Si la innovación tuviese un sentido en este proceso de "rumorología" institucional y social, debe aparecer informando e ilustrando sobre el futuro deseado con una innovación cualquiera. 
  • La perspectiva económica. Una innovación sin un objetivo claro y real de conseguir mejoras económicas para las personas, sus familias y la sociedad casi no tienen sentido. Por este motivo la innovación no puede exponerse sin una evaluación mínima de beneficios potenciales y sin una claridad de los problemas que debe resolver. Por ejemplo, ante la crisis, no se trata de proponer innovaciones que dinamizarán la economía (que igualmente se necesitan) sino en comprender porqué se dio un exceso de confianza y una ausencia de control por parte de los organismos reguladores y de las propias personas y que no se repitan pues de lo contrario la innovación caerá y será parte de lo anterior con casos de -por ejemplo- usar las subvenciones para innovación en el pago de salarios o favores políticos, o, ponerse "a innovar" sin tener claro el para qué. 
  • La perspectiva emocional –la mas importante para este autor–. La innovación tiene una fuerte componente emocional. De hecho, sin esta componente casi no existe la innovación. No se puede innovar si no hay 'emocionalidad' por el tema. Por ejemplo, ante la crisis se observó y observa que las personas dejaron de emocionarse ante los cambios del medio. La vida mejoraba pero todo corría. Se compraba el último iPod porque había que cambiarlo, no porque estuviera roto o porque pasó paso de moda, sino porque trae un Mega adicional, un nuevo gadget o simplemente ya no hay tecnología para sostener versiones pasadas. Pero esta falta de emoción no se daba solamente ante lo tecnológico, ya nada sorprende. Es normal ver violencia en la televisión, es normal que compremos televisores  cada vez más grandes, es normal todo. Pero lo más grave es la falta de reacción. Así la crisis fue ir hacia adelante sin darse cuenta de que estaban quedando sectores de la sociedad sin atender, o de que nos endeudamos cada vez más por estar al día. Todo esto se daba hasta el momento cuando alguien gritó 'crisis' y así, sin pensarlo estábamos ante una crisis. La innovación ante esto aparece un medio de gestionar la 'emocionalidad' pero lo más importante, nos permite volver a tener reacciones emotivas ante las innovaciones sean simples o complejas.


La innovación ante una crisis: presente, pasada o futura.


La innovación aparece entonces como una solución al obligar a pensar en el futuro. La innovación aparece orientando a la sociedad hacia un mejor uso de las innovaciones (sean aparatos, sistemas o artefactos, por ejemplo), aparece buscando el beneficio económico (incluyendo la rentabilidad social) y aparece diciéndonos que 'las cosas simples son hermosas' y porqué no, innovaciones.

Vista así la innovación, vemos que ante los problemas que se buscaba resolver, la innovación puede aportar elementos para abordar cada uno: 

  • (i) la innovación aporta una nueva dimensión de la economía y de los sistemas de gobierno pues se centra en la utilidad real y social y en pensar que las personas están detrás de todo; y,
  • (ii) la innovación aporta una nueva cosmovisión de las personas que se perciben como entidades creativas y emocionales capaces de llevar adelante iniciativas de crecimiento personal observando la realidad y situando soluciones en esta realidad presente y futura y, por ende, siendo incapaces de dañar este entorno pues es su propio entorno.
La innovación no es una solución a una crisis económica, sino un buen medio de salir del paso si se hace bien.

sábado, 9 de enero de 2010

Ingeniería social, política y publicidad frente a Internet 2.0 o Facebook, Twitter y los Blackberry

La Ingeniería Social es algo a tener presente siempre

Parece sorprendente que cuando la Ingeniería Social nos advertía de los riesgos de capturar claves o contraseñas, estemos ahora sin darnos cuentas entregando información personal y comportamental a través de los herramientas de Web 2.0 como las redes sociales o de blogs.
 
En una red social (llámese FACEBOOK, Hi5 o Linkedln) se nos puede detectar la red de contactos y de amistades y ya será sencillo averiguar "el dime con quien andas y te diré quien eres", nos podrán relacionar con grupos de diferentes filiaciones a través de nuestros grupos de interés, y simplemente viendo nuestras fotos sabrán lo "que hacemos" cuando no trabajamos. Citando este blog de Ernesto Guendelman, igualmente encontramos "el dolor de cabeza" de las empresas que ahora se exponen a ser criticados "en redes sociales".

Con un blog, ni hablar. Al exponer nuestros pensamientos e ideas estamos dando datos para que nos pre-evaluen antes de ir a una entrevista de prensa o de trabajo. Es cierto que un candidato a un puesto de trabajo consulte la webpage o el blog de una empresa y/o del evaluador, pero es cierto que el candidato/a está en desventaja en una entrevista. A nivel de empresas, una crítica puede ayudar a mejorar y al mismo tiempo denunciar, como por ejemplo neglicencias (hace poco veía cómo se criticaban sistemas de atención al cliente de empresas privadas versus la buena atención de servicios públicos en el post "Atención al cliente: los públicos la están llevando, los privados ... puaj".

Si entramos en los microblog, cuando subimos un mensaje a, por ejemplo, Twitter, estamos diciendo donde vamos, con quien estamos o estaremos, sin contar que damos nuestra geoposición. Así, en un minuto cualquier puede saber donde estaremos. Un buen ejemplo técnico lo encontramos en el post "Twitter, Blackberries, seguridad y privacidad ...".

Por último, nos quedan los blackberry que, aparte de permitir la movilidad, igualmente exponen al usuario a conocer sus correos. Ya es sabido que al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama se le pidió dejar de usar su Blackberry en cuanto llegó a ser Presidente.

Volviendo al concepto inicial de Ingeniería Social que se introdujo al inicio de este blog en su acepción técnica o informática o más bien centrada en los riesgos de temas como pishing o spoofing, es bueno añadir la Ingeniería Social Política cuyo fin es cambiar el comportamiento. No es raro que en esta última acepción, toda la apertura ganada con la Web 2.0 (redes sociales, microblog, y etcs) al final termine siendo usada para estudiar nuestros comportamientos y modificarlos según intereses que van desde lo político hasta el del marketing. O, quizás, los miedos a que alguien utilice los datos en una red social de otros terminen deteniendo los avances importantes de globalización positiva (en el sentido de compartir conocimiento y reducir las distancias para un mejor desarrollo de personas y naciones), y terminemos volviendo a avatares políticamente correctos.

Sólo nos queda decir que interconectarnos nos ayuda y socializa en muchos aspectos, y que los beneficios a veces son mejores que los miedos. A veces una campaña por internet promovido por redes de internautas donde se denuncia una mala práctica empresarial o un abuso medioambiental, es mejor que llenar muchos blogs con ideas o datos personales .. total, quien nada hace, nada teme. No podemos dejar de lado eso sí, que no hacer nada igualmente supone una acción que puede ser usada para señalar inmovilidad de hechos o simplemente decir que con dar una idea hacemos apología.

Me atrevo a sugerir que se añada siempre lo siguiente cuando "colgemos" algo por la web 2.0 -o nos "publicitemos" como una forma de que nadie interprete lo que decimos:


"Todo lo difundido por este medio sólo puede ser analizado y comentado con conocimiento del contexto y en presencia del autor".

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